Evaluación

Reflexión y acción

Entendemos que la evaluación es un proceso reflexivo que debe desplegarse a lo largo de cada curso, debido, entre otros factores, al llamado “efecto wash-back” o rebote, es decir, la influencia que ejerce el modo de evaluar un contenido sobre su propia elección y la metodología seguida. La evaluación forma parte del proceso y en ningún caso puede desligarse del enfoque metodológico. En nuestro caso, estamos formando a profesores de ELE, lo que nos obliga a seguir una coherencia pedagógica muy rigurosa en este sentido. Por lo tanto, hemos hecho especial hincapié dentro de la metodología en la fiabilidad y validez de los instrumentos de evaluación.

Antes debemos concretar qué entendemos por evaluación dentro de nuestro enfoque socioconstructivista. Según la terminología revisada y ampliada de la taxonomía de Bloom (2015), evaluar es hacer juicios basándose en ciertos criterios y estándares. Dentro de este abanico de conceptos, Bloom selecciona cuatro como fundamentales, que son los que hacemos nuestros en este programa de formación: analizar la veracidad de las distintas fuentes (pensamiento crítico); determinar la relevancia de unos resultados; juzgar sobre la eficacia de un conjunto de ejemplos; y reflexionar sobre el progreso personal.

Buscamos integrar una evaluación continua, lo que significa que cada contenido tendrá impacto sobre todas las pruebas siguientes —aunque cada curso tenga una evaluación continua diferenciada, para garantizar la flexibilidad y adaptación a las necesidades del alumnado—. Además, se realizará antes de cada inicio de módulo una evaluación inicial (no diagnóstica) que sirva de punto de partida para la posterior reflexión. Se han previsto instrumentos de evaluación con los siguientes formatos:

  • Cuestionario “¿Qué sabes de…”: permite tener una idea previa de la percepción y conocimientos del profesorado sobre los distintos temas que se van a tratar.
  • Formulación de preguntas (durante el vídeo): durante el desarrollo del vídeo el/la ponente ofrecerá unas preguntas de reflexión o una propuesta de investigación-acción que tendrá su reflejo en los foros, donde se formularán y comentarán las respuestas.
  • Cuestionarios: al final de cada vídeo se evaluará la comprensión de su contenido por medio de preguntas cerradas de opción múltiple.
  • Barra de progreso: como elemento motivador, el usuario podrá acceder a una barra automática gracias a la cual se visualizarán los elementos superados y los que faltan superar para terminar satisfactoriamente el curso.
  • Encuestas de satisfacción (final del módulo): con ellas se conocerá el nivel de satisfacción del estudiante, que podrá valorar de este modo los propios instrumentos evaluadores.
  • Listas de control (autoevaluación): al final de cada curso habrá una check list de objetivos para que cada estudiante pueda marcar (en una escala del 0 al 5) si cree que los ha alcanzado a lo largo del curso. Además, se dará una retroalimentación que podría llevar al Portfolio Europeo para futuros profesores de idiomas (PEFPI) para ampliar los límites de la reflexión docente.
  • Tutoría-Mediación (a lo largo del curso): como hemos expuesto, habrá un servicio de tutorización-mediación que incidirá directamente sobre la evaluación, ya que supone una guía integral para el seguimiento y la retroalimentación de los logros del curso.
  • Actividades finales de curso: trabajo con distintos formatos dependiendo de los contenidos tratados. Lo habitual es que sean actividades de aplicación al aula (se facilita una plantilla y un modelo), realizadas en torno a supuestos prácticos y reflexiones docentes. Puede haber también trabajos centrados en aspectos teóricos o en cuestiones institucionales.